Mi Historia

Nací el 31 de enero del 2017 a las 8 am con parto cesarea, según el informe de los médicos todo salió bien, sin embargo, 20 minutos más tarde nos comentaron que existía un problema de saturación baja debido a que tenía un corazón muy grande.

Hacen una evaluación y les comentan a mis padres que tengo una cardiomegalia congénita (vena tricúspide de ventrículo único) y que era muy probable que en una a dos horas o al final de la tarde si no me aplicaban unas inyecciones muy costosas fallecería. Gracias a Dios no pasó, seguían haciendo análisis y a los 3 días tuve una reacción leucemoide que daba como resultado una posible leucemia, a eso se suma el diagnóstico de posible síndrome de down y posibles síndromes más.

Los costos de la operación que debían realizarme eran muy altos y todas las posibilidades de salvarme se complicaban, sin embargo, nunca renunciamos a que Dios tenía la última palabra.

Pasaron 10 días de mucha angustia y Dios comienza a hacer la obra, los resultados de leucemia se revierten y queda como una reacción leucemoide, el día 13 de febrero después de varios trámites y pedir ayuda, los médicos seden sus honorarios y nos dejan en un valor menor al costo normal de una cirugía de este tipo. Con la ayuda de mucha gente quienes asistieron a un evento deportivo que realizamos, más gestiones personales pudimos cubrir este valor.

Nos explican que yo necesitaría 3 cirugías de alto riesgo y que son paliativas que con ellas podré tener una mejor calidad de vida.

Sin embargo, nunca perdimos la fe en Dios, oramos muchísimo para que Él tome el control de la situación y bendiga y guíe las manos de los médicos. Se realiza la primera cirugía que era la colocación de un Blalock – Taussing, el mismo que serviría para conducir sangre oxigenada a los pulmones.

Luego de una cirugía exitosa y 3 días de una cuidadosa recuperación, nos dan el alta, además descartan la presencia de síndrome de down, nuestra felicidad fue inmensa.

Debía usar oxígeno local por el tiempo que el médico indique, pero al cabo de 2 meses, una noche di un gran grito y me quité el oxígeno con mis manos, desde ese instante mis padres y yo dejamos que se haga la voluntad de Dios seguros de que Él nunca me abandonaría, teníamos la certeza de que yo estaría bien porque Dios escuchó nuestras plegarias.

Ya en los 6 meses me realizan los controles de leucemia y después de muchos sustos, la doctora Villanueva de Solca muy emocionada y nerviosa nos felicita y nos dice que todo está en su normalidad y que desaparecieron los altos niveles de leucocitos.

El pediatra Dr. Herrera (mi tío) nos comenta que he ganado mucho peso que he crecido y que es hora de empezar con comidas, además de leches de formula.

Los médicos nos decían que yo voy contra todas las literaturas médicas, en realidad soy un milagro y debemos seguir teniendo mucha fe.

El cirujano Dr. Pinto muy feliz de un exitoso trabajo y el Cardiólogo Dr. Rubio también feliz por lo que estaba pasando a la vez nos indica: “hay que prepararnos para la siguiente cirugía”.

Nuevamente preocupados por lo que el cirujano nos informa sobre los riesgos que se corre, adicionalmente, los elevados costos y la dificultad de encontrar al profesional que realice este tipo de cirugía, son los nuevos problemas que enfrentamos. En Ecuador existen pocos médicos cirujanos cardiotorácicos que realizan este tipo de intervenciones y saber esto nos preocupa aún más.

Antes necesitamos realizar un cateterismo para medir las presiones y el estado de las arterias.

Vivo con una saturación baja de un rango de 65 a 85 en el mejor de los casos, y con una presión alta casi como la de un adulto, valores que son casi imposibles para vivir, pero para Dios no hay imposibles. El cardiólogo nos ha dicho que no es normal pero que es justificable por mi patología.

En octubre del 2017 se le realizó un cateterismo y por ser con anestesia general era un procedimiento muy complicado, sin embargo, gracias a la infinita bondad de Dios todo salió con mucho éxito y 2 días más tarde llegamos nuevamente a casa.

En todo este tiempo no había pasado ninguna alteración adicional y en enero de este año (2018) nos pegamos un gran susto ya que me puse morada y me llevaron de emergencia al hospital, en el cual nuevamente dos horas más tarde estaba todo controlado, sin oxígeno a pesar de mi saturación, ya que por vivir en una ciudad tan alta lo necesitaría. Después de un día nos envían a casa. Los médicos me chequean y nos dicen que pasemos tranquilos.

En febrero el Cardiólogo nos citó a consulta en la cual nos menciona que no nos van a poder ayudar a cubrir la cirugía, que las clínicas como el hospital de los Valles y el hospital Metropolitano (estos son las dos casas de salud en las que se puede hacer estos procedimientos) no están atendiendo a pacientes del IESS.

Una vez más desmotivados y preocupados hemos golpeado varias puertas, encontrando que el lugar en donde se puede realizar la cirugía es en el Hospital Metropolitano y llegaría a costar entre 40000 a 60000 usd.

La otra alternativa era llevarme a otro país buscando recursos de ayuda desde el exterior.

En marzo nos contactamos con la fundación Metro fraternidad, lamentablemente nos informan que no cubren a pacientes del IESS.

En el último chequeo médico descubren que una arteria en la que se quería hacer la conexión se había atrofiado en su crecimiento y que analizarían cuál sería el procedimiento a seguir. Asustados consultamos cuál sería el procedimiento a seguir y nos responde que hay otras alternativas de cirugía que se pueden hacer, lo importante es que todo salga perfecto y que actualmente el Blalock que fue implantado en un inicio estaba funcionando perfectamente.

Al crecer y desarrollarse el ser humano necesita cada vez más sangre la misma que este BLALOCK no abastecería, es por ello que se debe hacer esta cirugía para ayudar a que mi corazón desarrolle y pueda realizar mejor su trabajo, dándome una mejor calidad de vida.

Por la misericordia de Dios estoy creciendo, ya casi digo mis primeras palabras y estoy aprendiendo a dar mis primeros pasos, cosas que según los diagnósticos médicos no debería estar pasando.

Para recaudar los fondos necesarios para cubrir costos de mi primeria cirugía, mi familia y amigos organizaron un campeonato de futbol; pensamos hacerlo nuevamente, pero esta vez dirigido a empresas, para esto necesitamos reunir un número de 10. Adicional a ello queremos subastar o hacer un bingo para rifar las camisetas que generosamente nos han hecho llega jugadores de futbol de buen corazón que respondieron positivamente a nuestro pedido, que Dios los bendiga.

Mi familia y yo declaramos todos los días las SANIDAD ABSOLUTA QUE DIOS A HECHO EN MI, y dejamos en las manos del Rey que nos siga permitiendo ver sus milagros. Que se abran las puertas que tengan que abrirse y se cierren las que tengan que cerrarse.

Gracias por darte el tiempo de leer mi historia, desde ya sé que cuento contigo, ya sea formando parte de las actividades que estaremos realizando o compartiendo esta vivencia para que más personas sepan el milagro que Dios está haciendo en mi vida.

#UnidosPorElCorazónDeJuliana

Sabemos que contamos contigo 😀